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¿Por qué hace tanto calor?

¿Por qué hace tanto calor?

Los niveles de gases de efecto invernadero (GEI) han aumentado y descendido durante la historia de la Tierra pero han sido bastante constantes durante los últimos miles de años. Las temperaturas medias globales se han mantenido constantes también durante este periodo de tiempo hasta hace poco. A través de la combustión de combustibles fósiles y otras emisiones los humanos están aumentando el efecto invernadero y calentando la Tierra.
Los científicos a menudo utilizan el término “cambio climático” en lugar de calentamiento global. Esto es porque, dado que la temperatura media de la Tierra aumenta, los vientos y las corrientes oceánicas mueven el calor alrededor del globo de modo que pueden enfriar algunas zonas, calentar otras y cambiar la cantidad de lluvia y de nieve que cae. Como resultado, el clima cambia de manera diferente en diferentes áreas.
Según el Ideam, la fuerte ola de calor es normal. El fenómeno se debe a la temporada atípica de lluvias del pasado mes en los departamentos andinos.
En comparación con reportes del año inmediatamente anterior, desde finales de enero se ha dado una condición más cercana a lo que normalmente ocurre después de las bajas temporadas de lluvias. Lo anterior, es una condición meteorológica que se asienta en capas bajas cercana a la superficie terrestre, razón por la cual en Pereira durante lo que va corrido del mes de febrero ha habido valores entre dos y cinco grados por encima de la temperatura media, o sea entre 29° y 30 grados.

Efecto solar
El “efecto invernadero” es el calentamiento que se produce cuando ciertos gases de la atmósfera de la Tierra retienen el calor. Estos gases dejan pasar la luz pero mantienen el calor como las paredes de cristal de un invernadero.
En primer lugar, la luz solar brilla en la superficie terrestre, donde es absorbida y, a continuación, vuelve a la atmósfera en forma de calor. En la atmósfera, los gases de invernadero retienen parte de este calor y el resto se escapa al espacio. Cuantos más gases de invernadero, más calor es retenido.

Pronóstico
Los científicos pronosticaron que en caso de no hacer la humanidad un importante esfuerzo para limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero, para 2080 las temperaturas globales promedio subirán en 4 grados. Eso significa que el 34% de las especies animales y el 57% de las plantas perderán más de la mitad de sus hábitats naturales actuales, pudiendo llegar a desaparecer.

Según los especialistas, este efecto tendría consecuencias fatales también para los humanos, ya que estas especies son vitales para el agua y la purificación del aire, los ciclos de nutrición y el control de las inundaciones.

Desde 1984
Los científicos conocen el efecto invernadero desde 1824, cuando Joseph Fourier calculó que la Tierra sería más fría si no hubiera atmósfera. Este efecto invernadero es lo que hace que el clima en la Tierra sea apto para la vida.
Sin él, la superficie de la Tierra sería unos 60 grados más fría. En 1895, el químico suizo Svante Arrhenius descubrió que los humanos podrían aumentar el efecto invernadero produciendo dióxido de carbono, un gas de invernadero. Inició 100 años de investigación climática que nos ha proporcionado una sofisticada comprensión del calentamiento global.

El golpe de calor
Tanto las insolaciones como los golpes de calor son problemas serios, que tienen su origen en una dificultad de adaptación del organismo a una circunstancia ambiental, como es el calor extremo. Pero mientras que en la insolación existe el antecedente de una exposición prolongada al sol y se acompaña de graves alteraciones cutáneas, en el golpe de calor no es indispensable haber estado expuesto al sol. Los síntomas, tanto de la insolación como del golpe de calor, son muy parecidos. La hipertermia, manifestación más llamativa, se mantiene alrededor de los 40ºC a lo largo de todo el proceso, dando lugar a sequedad de piel y taquicardia. Aparecen dolor de cabeza, sensación de mareo, vértigo, náuseas y dolor abdominal. Si no se trata y el cuadro progresa, también se pueden sufrir falta de tono muscular, convulsiones, pérdida de consciencia e, incluso, en los casos más graves, acabar en estado de coma.

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